lunes, 23 de febrero de 2009

SINGULAR ENTIERRO EN GALICIA

La cultura de la muerte está profundamente arraigada en el alma del gallego. El fallecimiento de sun ser querido supuso y supone, desde siempre, la triste pérdida irremediable de algún miembro de clan familiar. No hace muchos años era grande la ostentación funeraria que se celebraba con ocasión del fallecimiento de algún familiar lo que suponía para la familia del fallecido un enorme gasto por la ostentosa decoración externa que acompañaba en si al acto fúnebre.
Decía Séneca: " Es más deseable una hermosa muerte que una larga vida" esto es lo que debió pasar por la mente a don Evaristo, un gallego vecino de una pequeña aldea gallega de San Cibrao, perteneciente al ayuntamiento lucense de Palas de Rei. Con tiempos suficiente y meditándolo cuidadosamente, dejó perfectamente programado el acto de la celebración de su entierro en el pequeño cementerio parroquial; así, con canstancia notarial escrita, dejó como su su última voluntad que en su entierro una banda de m´susica popular, además de un gaiteros lo acompañase a su definitiva última morada terrenal.
Y así se cumplio su mandato puesto que tras su fallecimiento en su entierro se olló el estampido de los fuegos además del sonar de la banda acompañada del sonido de los gaiteros.
seguro que el ya popular en Galicia don Evaristo, mirando desde el cielo, no podrá menos que sonreir complacido tras ver sumplida su última voluntad.

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